TATUAJE
El Cuento Corto
Blog de divulgación del cuento corto para promover la reflexión, incentivar la creatividad, arrancar sonrisas y facilitar el pensamiento lateral.
domingo, 9 de marzo de 2025
Tatuaje
domingo, 9 de junio de 2024
El dinosaurio de Monterroso
(Imagen creada con la IA de Bing)
Augusto Monterroso era de tez blanca y siempre tenía las mejillas coloradas.
Su enorme frente despejada y sus gafas cuadradas le hacían parecer alguien muy serio.
Cuando llegaba a la antigua Librería "Gandhi de Coyoacán", por lo general con chaleco o suéter bajo un saco oscuro, se paraba humildemente en las mesas de libros y para quien no lo conociera, es posible que se imaginaran que se trataba de un sacerdote o un médico estricto. Pero a pesar de su figura seria y solemne, lo delataba una sonrisa discreta, como conteniéndose la risa sobre una idea que se le acaba de ocurrir.
Siempre era interesante observar a las personas cómo abordan los libros. Especialmente a escritores o intelectuales. Por ejemplo, es evidente que un escritor se percibe satisfecho cuando ve su libro a la vista. Aunque muchos tienen la suficiente humildad para no expresarlo de manera explícita, es evidente que su primer acercamiento a la mesa de novedades es buscar con la mirada su último libro. Una vez que lo identifican hacen como que no lo han visto y hojean cualquier texto cercano.
Monterroso era sencillo y humilde como García Márquez. Tenía una gran paciencia para firmar autógrafos y después de firmar su autógrafo te saludaba, mirándote a los ojos y sonriendo.
Los empleados de la Gandhi en ese entonces, la mayoría estudiantes universitarios, le decíamos "maestro", pero luego, cuando coincidía con artistas, intelectuales u otros escritores ahí en la librería, lo abordaban y con gran júbilo y confianza le decían "¡Tito!"
Sus autógrafos los firmaba con apenas su nombre incompleto, en letras manuscrita que felizmente parecían un dinosaurio o que prefiero imaginar que es el dinosaurio del microcuento que es como el papá de todas los microcuentos con apenas siete palabras: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí."
Acá comparto una dedicatoria que me hizo en uno de sus libros donde el autógrafo me parece un afortunado dinosaurio:
lunes, 22 de abril de 2024
El silencio de los amorosos
La habitación adquirió un olor salado intenso de sudor y fluidos corporales, cual si hubiera pescados tirados por todas partes.
Los dos pensaron que no tenía caso discutir ya que habían obtenido lo que buscaban, un rato del placer más egoísta donde cada uno creía ser dueño del otro, pero él no se reprimió las ganas de preguntarle de manera provocadora: "¿Por qué no quisiste que usara condón?"
Quedaron callados con la incomodidad de quien ha cometido un crimen, no tenían nada qué decir y aquel lugar que se presentaba propicio para la complicidad ahora apestaba y parecía más reducido, asfixiante.
Le dieron celos y sintió asco.
La contempló con el maquillaje desaliñado por los besos, las caricias y el sudor, y su intento de acicalarse brevemente en el sanitario no logró recuperar la maestría de las horas de maquillarse frente al espejo para ese acto.
Su maquillaje maltrecho, una máscara que caía, mostraba ahora el verdadero rostro de una mujer impura que se había entregado sin pudor y con desenfreno.
Cuando ella se percató de su mirada grave y analítica le preguntó desconcertada "¿qué pasa?", pero él hizo una mueca de frustración que intentó ser una sonrisa y mirándola con desprecio pensó en silencio: "pinche put_a".
Los seres elementales tienen la habilidad de oler los instintos, de adivinar sus intenciones y de leerse el pensamiento entre ellos, por eso ella escuchó ese insulto con su mente y se sintió en ese momento descubierta, herida y juzgada, con la vergüenza y el sentimiento de culpabilidad que es común a los infieles.
El odio, como el amor, tienen la misma intensidad, por eso ella se repuso de inmediato y tras intentar sonreír de pronto emitió una carcajada franca, fuerte y lacerante porque no lo dijo pero se acordó que ese 14 de febrero, hacía exactamente dos años atrás, mientras se atendía de una infección vaginal, le habían diagnosticado el SIDA.
lunes, 22 de enero de 2024
Una experiencia exitosa para motivar la lectura de libros
A lo largo de mi experiencia personal y profesional me he dado cuenta que la mejor forma de inducir a la lectura es platicar sabrosamente sobre un buen libro.
Hacer esto me ha funcionado no sólo para promover la lectura, sino que, además, las personas me preguntan si les puedo conseguir o vender dicho libro.
La recomendación de boca en boca es una buena forma de promocionar la lectura y algunas obras.
Durante mi bachillerato en la vocacional 5 "Ciudadela", CDMX, cursé el taller de Creación Literaria con el excelente profesor Martín Rey Urueta, un maestro al que recuerdo con mucho afecto, cariño y admiración, ya que sus métodos de incentivar la lectura y escritura eran muy eficaces. A su enorme calidad humana se le sumaban su gran cultura y su generosa convicción por alentar la escritura entre sus alumnos y alumnas.
Con él descubrí a varios autores y géneros. Le dio orden y disciplina a mi hábito de lecto-escritura.
Recuerdo que ahí conocí por primera vez las obras de Augusto Monterroso, Julio Torri y Ramón Gómez de la Serna, que además de ser géneros breves permiten desarrollar una línea de escritura semejante.
De ahí, desde luego, abordamos gradualmente diversas obras y géneros y con mucha pasión fuimos despertando y cultivando la literatura y el periodismo como un ejercicio intelectual.
En mi experiencia laboral con jóvenes de educación media superior, me doy cuenta que empezar a motivar a la lectura con géneros breves como la obra de Augusto Monterroso, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, o la poesía de León Felipe y Miguel Hernández es mucho más fácil y motivador y se aviene bien con la juventud porque marcan un derrotero cultural.
De ahí se puede abordar el cuento y luego la novela corta. Y ya encarrilados nada frena el gusto por la lectura, hasta encontrar a los escritores de los que uno se vuelve un fiel seguidor.
Hay muchos métodos de inducción a la lectura, al menos el qué refiero, en lo personal, me ha dado muy buenos resultados, empezar por obras breves y la recomendación de boca en boca.
martes, 14 de noviembre de 2023
Las dedicatorias de los libros de García Márquez para Carlos Monsiváis: una amistad a prueba de fuego
Gabriel García Márquez dedicó al menos unos 16 libros de su autoría para Carlos Monsiváis.
Aparte de las dedicatorias impresas para otras personas que llevan algunos volúmenes, Gabo escribió en las primeras hojas, de su puño y letra, mensajes específicos para Carlos Monsiváis.
Se trata de 15 títulos (más uno repetido), que se ubican en el fondo “Carlos Monsiváis” de la Biblioteca “José Vasconcelos” de la Ciudad de México.
Es probable que existan más libros de Gabo con dedicatorias para Monsiváis, pero revisando los que están disponibles en esta biblioteca son suficientes para tener una idea de su amistad profunda y a prueba de fuego, que mantuvieron por varias décadas (posiblemente desde los años 60's) y que fue interrumpida por la muerte de Carlos Monsiváis en el año 2010.
Por lo general, las dedicatorias de Gabo a Monsiváis serán solamente eso: frases directas para entregarle el libro al amigo y ratificar su aprecio indiscutible, a veces no exento de humor, como en el libro de la Cándida Eréndira, donde Gabo firma como "su desalmado abuelo".
Gabo comentaba que antes de publicar sometía sus escritos a la lectura de sus amistades, por lo que es posible que platicara con ellos algunas de sus ideas. En esta hipótesis se inscribe la de "Doce Cuentos Peregrinos", que se lo dedica como "doce cuentos agradecidos".
Es posible que algunas frases evoquen momentos que sólo ellos podrían precisar, considerando que el propio Gabo afirmaba que las personas tienen una vida pública, una vida privada y una vida secreta.
En "Crónica de una Muerte Anunciada" el verbo de la dedicatoria aparece tachado con otro color de tinta que dificulta su identificación: "...para que no me (tachado) más." ¿Pudor? ¿Accidente desafortunado que afectó la escritura? ¿La tachó Gabo o Monsiváis o el curador de la venta de la biblioteca?
Gabo juega con el sentido de "La Mala Hora" y se lo dedica como "La Breve Hora". Este mismo libro se lo dedicó en dos ocasiones a Monsiváis y en la dedicatoria del segundo libro enfatiza "la perspicacia (y la amistad)..." destacando la juventud de ambos y asumiéndose Gabo como "norafricano".
En la dedicatoria del "General en su Laberinto" Gabo se declara como el "más grande admirador clandestino" de Monsiváis y en "Memoria de mis Putas Tristes", Gabo le expresa un cariño "que no se puede imaginar", demostrando con esto un gran sentido humano y profundamente arraigado.
La última dedicatoria es del libro "Vivir para Contarla", en el que García Márquez destaca el sentimiento de sus páginas "atemorizadas", aunque, hasta la fecha de término del libro, en ninguna parte se refiere a Monsiváis.
A fin de cuentas, queda la reseña de las siguientes dedicatorias como una curiosidad para admiradores de Carlos Monsiváis y de Gabriel García Márquez y sobre todo, como una muestra que reafirma la amistad que es posible fincar entre creadores literarios de una gran calidad humana y que trasciende más allá del tiempo.
Las dedicatorias aparecen conforme al orden en que están acomodados los libros en la biblioteca:
CIEN AÑOS DE SOLEDAD:
Para Carlos, desde entonces; con todo el corazón.
GABRIEL, 1973.
EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA:
Para Carlos, veinticinco años después,
GABRIEL, 86
CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA:
Para nuestro poeta, Carlos Monsiváis, para que no me (tachado) más, y con un abrazo de
GABRIEL GARCÍA MARQUEZ
DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS:
Para Carlos Monsiváis, esta reliquia inmortal, quinientos años antes de que lo fuera; con un abrazo,
GABRIEL, 94
DOCE CUENTOS PEREGRINOS:
Para Carlos, estos cuentos agradecidos,
GABRIEL, 92
EL AMANTE INCONCLUSO Y OTROS TEXTOS DE PRENSA:
Para Monsi, en mi casa suya,
GABRIEL, 2001
LA HOJARASCA
Para Carlos Monsiváis, de su admirador y amigo, con toda seriedad,
GABRIEL, 80
EL GENERAL EN SU LABERINTO
Para mi querido Monsi, de su más grande admirador clandestino,
GABRIEL, 2001
LA INCREÍBLE Y TRISTE HISTORIA DE LA CÁNDIDA ERÉNDIDA Y DE SU ABUELA DESALMADA
Para Carlos, de su abuelo desalmado,
GABRIEL, 84
LA MALA HORA
Para Carlos, la breve hora
GABRIEL, 86
LA MALA HORA (Duplicado)
Para el estudioso joven, Carlos Monsiváis, con la perspicacia (y la amistad) del también joven y laureado intelectual norafricano,
GABRIEL GARCIA MARQUEZ
MEMORIA DE MIS PUTAS TRISTES
Para Carlos Monsiváis, con una admiración y un cariño que el mismo no se puede imaginar.
GABRIEL, 04
NOTICIA DE UN SECUESTRO
Para Carlos Monsiváis, de quien además de todo, lo quiere,
GABRIEL, 96
EL OTOÑO DEL PATRIARCA:
Para Carlos, en vísperas del otoño de todo el mundo,
GABRIEL, 86
TEXTOS COSTEÑOS, OBRA PERIODISTICA VOL. 1
Para Carlos, estos textos pro-mexicanos, con todo el cariño,
GABRIEL, 84
VIVIR PARA CONTARLA
Para Carlos, estas 579 páginas atemorizadas; con un abrazo,
GABRIEL, 2002
A continuación las portadas de los libros, seguidas de su respectiva dedicatoria:
Fotos tomadas con mi celular directamente sobre cada libro.




































