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domingo, 9 de junio de 2024

El dinosaurio de Monterroso


 










(Imagen creada con la IA de Bing)

Augusto Monterroso era de tez blanca y siempre tenía las mejillas coloradas.

Su enorme frente despejada y sus gafas cuadradas le hacían parecer alguien muy serio.

Cuando llegaba a la antigua Librería "Gandhi de Coyoacán", por lo general con chaleco o suéter bajo un saco oscuro, se paraba humildemente en las mesas de libros y para quien no lo conociera, es posible que se imaginaran que se trataba de un sacerdote o un médico estricto. Pero a pesar de su figura seria y solemne, lo delataba una sonrisa discreta, como conteniéndose la risa sobre una idea que se le acaba de ocurrir.

Siempre era interesante observar a las personas cómo abordan los libros. Especialmente a escritores o intelectuales. Por ejemplo, es evidente que un escritor se percibe satisfecho cuando ve su libro a la vista. Aunque muchos tienen la suficiente humildad para no expresarlo de manera explícita, es evidente que su primer acercamiento a la mesa de novedades es buscar con la mirada su último libro. Una vez que lo identifican hacen como que no lo han visto y hojean cualquier texto cercano.

Monterroso era sencillo y humilde como García Márquez. Tenía una gran paciencia para firmar autógrafos y después de firmar su autógrafo te saludaba, mirándote a los ojos y sonriendo.

Los empleados de la Gandhi en ese entonces, la mayoría estudiantes universitarios, le decíamos "maestro", pero luego, cuando coincidía con artistas, intelectuales u otros escritores ahí en la librería, lo abordaban y con gran júbilo y confianza le decían "¡Tito!"

Sus autógrafos los firmaba con apenas su nombre incompleto, en letras manuscrita que felizmente parecían un dinosaurio o que prefiero imaginar que es el dinosaurio del microcuento que es como el papá de todas los microcuentos con apenas siete palabras: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí."

Acá comparto una dedicatoria que me hizo en uno de sus libros donde el autógrafo me parece un afortunado dinosaurio:








lunes, 22 de enero de 2024

Una experiencia exitosa para motivar la lectura de libros












A lo largo de mi experiencia personal y profesional me he dado cuenta que la mejor forma de inducir a la lectura es platicar sabrosamente sobre un buen libro.

Hacer esto me ha funcionado no sólo para promover la lectura, sino que, además, las personas me preguntan si les puedo conseguir o vender dicho libro.

La recomendación de boca en boca es una buena forma de promocionar la lectura y algunas obras.

Durante mi bachillerato en la vocacional 5 "Ciudadela", CDMX, cursé el taller de Creación Literaria con el excelente profesor Martín Rey Urueta, un maestro al que recuerdo con mucho afecto, cariño y admiración, ya que sus métodos de incentivar la lectura y escritura eran muy eficaces. A su enorme calidad humana se le sumaban su gran cultura y su generosa convicción por alentar la escritura entre sus alumnos y alumnas.

Con él descubrí a varios autores y géneros. Le dio orden y disciplina a mi hábito de lecto-escritura.

Recuerdo que ahí conocí por primera vez las obras de Augusto Monterroso, Julio Torri y Ramón Gómez de la Serna, que además de ser géneros breves permiten desarrollar una línea de escritura semejante.

De ahí, desde luego, abordamos gradualmente diversas obras y géneros y con mucha pasión fuimos despertando y cultivando la literatura y el periodismo como un ejercicio intelectual.

En mi experiencia laboral con jóvenes de educación media superior, me doy cuenta que empezar a motivar a la lectura con géneros breves como la obra de Augusto Monterroso, las greguerías de Ramón Gómez de la Serna, o la poesía de León Felipe y Miguel Hernández es mucho más fácil y motivador y se aviene bien con la juventud porque marcan un derrotero cultural.

De ahí se puede abordar el cuento y luego la novela corta. Y ya encarrilados nada frena el gusto por la lectura, hasta encontrar a los escritores de los que uno se vuelve un fiel seguidor.

Hay muchos métodos de inducción a la lectura, al menos el qué refiero, en lo personal, me ha dado muy buenos resultados, empezar por obras breves y la recomendación de boca en boca.