miércoles, 5 de agosto de 2026

CUMPLE 15 AÑOS MI OVNI FAVORITO

Pocas veces en la vida podemos celebrar un aniversario extraordinario.

En este año, 2026, yo festejo los 15 años de mi ovni favorito.

Todo comenzó en el 2011, cuando un amigo me compartió por correo electrónico unas fotografías de un ovni que se acercó a una plataforma petrolera en Campeche y que fue fotografiado hasta las muelas por un obrero de esa compañía.

Si yo fuera parte de la tripulación de esa nave de extraña procedencia, me moriría de vergüenza por la obscena mirada del obrero, que no dejó nada a la imaginación con sus atrevidas y meticulosas fotografías.

El avistamiento ocurrió en mayo del 2010 y cuando yo recibí las fotos, ya eran del dominio público y circulaban a través de correos electrónicos a la manera de los chismes de moda en las redes sociales de ahora, trending tópic le llaman.

Nunca había sentido tanta pena y solidaridad por un ovni que fuera literalmente vejado por la mirada escrutadora de alguien que descubre su talento de fotógrafo de revista para caballeros.

En sus dimensiones, aquel objeto volador no identificado era enorme en relación con un barco que se acercaba a la plataforma. Era lo más parecido a un crucero de gran lujo frente a una lancha de pescadores.

Causa asombro el contemplar a una enorme masa metálica de color cobrizo flotando en el cielo del medio día y moviéndose con una  agilidad de colibrí hambriento. 

Para darte una idea de su forma, imagínate unos trastes de barro rojo: un tazón boca arriba que tiene encima un plato liso boca abajo y encima del plato una taza sin asa boca abajo, como la cabeza de un tanque de gas. 

Arriba tiene enormes ventanas y en la inferior un tubo como la boca de una aspiradora, ampliamente iluminado, por donde se le ven hasta las costillas.

En las ocho fotografías se aprecia el coqueto comportamiento de mi ovni favorito: de perfil, de abajo para arriba; muy cerca, muy lejos, un primer plano con sus ocho luces geométricamente ubicadas en las orillas y más acercamientos detallados, que desde mi desbordante imaginación, me parece ver que se asoma discretamente de la cintura para arriba un delgado miembro de la tripulación, con figura humanoide.

Debo reconocer que este ovni es un modelo antiguo, como un viejo traste de la cocina de la abuela. No se parece en nada a otros ovnis modernos de diseños aerodinámicos de ciencia ficción, que han sido documentados en diversas partes del mundo. 

Me atrevo a catalogarlo como un modelo de los años 60, como un desvencijado autobús  de tercera categoría.

Pertenece a esas imágenes de las películas en blanco y negro del Santo, el enmascarado de plata, cuando está en su laboratorio rodeado de mesas con cajas de cartón llenas de tapaderas de envases que simulan delicados botones de alta tecnología y con focos que emiten luces parpadeantes acompañadas de extraños chillidos como las series de luces navideñas chinas.

El ovni se acercó a la plataforma petrolera como un perro que huele un árbol para estimular sus esfínteres. He leído que a los ovnis les atraen las zonas petroleras, ahí se registran los mayores avistamientos.

Después de que satisfizo su curiosidad, exponiendo sus partes más íntimas ante la cámara del obrero voyerista, el ovni se retiró como llegó, sin mayores explicaciones ni despedida, a la manera de esos perros callejeros a los que les importa un comino la sociedad y que hacen  sus necesidades en cualquier lugar, incluyendo el sexo en la vía pública o dormitar de panza a la mitad de la calle.

Esa actitud del ovni fue la que me hechizó: su comportamiento de mascota callejera, ubicua, libre y sin prejuicios. Por eso lo adopté y cada año lo celebro mirando sus fotos como si fuera mío. 

Si sigue volando al día de hoy, podría ser ya una carcacha que hecha humo, de movimientos lentos y torpes, turulato, con focos fundidos, despostillado y con abolladuras como coche de aprendiz de conductor. Pero no me importa, lo estimo y me siento orgulloso de él, incluso si llegara a conocer otros modelos de ovnis más modernos.

Este ovni llegó a mi vida cuando yo dejé de creer en los ovnis y me convenció y me gustó y ahora que cumple sus 15 años lo celebro y lo reitero como mi ovni favorito.

Acá, una pequeña muestra. (Les recuerdo que en el 2010 todavía no existía la IA).