jueves, 27 de marzo de 2014

Elogio del cuento corto

De lo bueno poco.

El cuento corto es todo un ejercicio de creatividad, imaginación e ideas que sintetiza una experiencia o una reflexión de quien lo escribe.

En honor a la verdad, hay que reconocer el antecedente, al menos en mi caso, y que se debe al maestro Augusto Monterroso y su cuento El Dinosaurio: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí".

A diferencia del cuento ordinario, donde se encuentran los elementos de inicio-desarrollo, nudo y fin, el cuento breve es todo eso al mismo tiempo, en eso consiste su desafío, en su capacidad de síntesis y de análisis.

La cultura general es el horizonte del cuento corto.

Ironía, humor, sátira, cinismo, espiritualidad, esperanza, son algunas características del cuento corto.

Un buen cuento corto a veces puede servir de entrada para un cuento ordinario o una novela, o incluso, puede servir de tema para una obra mayor, a la manera de una idea central.

Lo que es indiscutible es que el cuento corto es un ejercicio de inteligencia para quien lo crea y para quien lo lee.

Me atrevería a decir que un cuento corto fomenta el pensamiento lateral porque ofrece soluciones inéditas e impredecibles a un planteamiento ordinario.

Ese es el objeto del presente blog, compartir los cuentos cortos que emanan de nuestra simple cotidianeidad, rescatar uno que otro artículo y autores, pero de manera esencial, recrear la vida a través de la imaginación.


Que sea para bien.

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