lunes, 24 de octubre de 2016

Espermatozoides sin padre

La historia de la ciencia está llena de anécdotas y curiosidades.

La siguiente reflexión y datos principales se basan en el extraordinario libro “La vida amorosa en el mundo animal” de Herbert Wendt, un clásico editado por Noguer en México en 1964.

A pesar de que desde la antigüedad presocrática ya se tenía conocimiento del semen no es sino hasta 1677 cuando se descubrió que éste se componía de espermatozoides, y desde este año hasta la fecha, se desconoce bien a bien quién fue su verdadero descubridor.

Para llegar a este conocimiento se tuvo que zanjar tortuosos caminos de prejuicios y limitaciones técnicas que van de la antigüedad hasta las postrimerías de la Edad Media y los inicios de la Ilustración.

Quiso el destino que fuera un aficionado a la ciencia quien contribuyera de manera decisiva al conocimiento científico a través de la invención del microscopio.

Se trata de Antonij Van Leeuwenhoek, que entre otros trabajos fue contador de una tienda de tela, conserje de escuela y empleado municipal, que en su tiempo libre perfeccionaba la visión a través de las lentes de aumento.

Esto le permitió construir un potente microscopio con el que se dedicó a ver cuánto tenía a su alcance y que sin tener una carrera  universitaria fue honrado como miembro de la prestigiosa asociación científica Royal Society de Londres, gracias a la documentación de sus observaciones a través de su invento.

Según se sabe, ese año de 1677, un joven universitario le llevó a su estudio a Leeuwenhoek una muestra de semen de un hombre enfermo que tenía poluciones nocturnas. Leeuwenhoek observó en el microscopio la muestra y se sorprendió de la cantidad de esos “animalillos” que pululan en ese líquido. El nombre del joven “descubridor” se perdió porque el mismo Leeuwenhoek no lo documentó, lo que dio pie para que varios países se disputen la nacionalidad del joven y hasta proponen su nombre.

Leeuwenhoek, impulsado por miembros de la Royal Society, dedicó gran parte de su tiempo a estudiar el contenido del semen de hombres y animales y los nombró “espermatozoides” proponiendo que su función sería estrictamente la de reproducir la vida. (No sería sino hasta 1875 cuando un zoólogo apreció en el microscopio la fecundación del óvulo femenino.)

Sin ser científico, el buen funcionario municipal, había dado en el clavo y de paso abrió la puerta a una nueva perspectiva en las discusiones sobre el origen de la vida. En una época donde históricamente estaba prohibido estudiar directamente al cuerpo humano---hazaña solo superada por Da Vinci---, Leeuwenhoek se aplicó al penoso estudio de una de las partes más íntimas del ser humano: su líquido eyaculatorio.

Antonij Van Leeuwenhoek es considerado el padre de la microbiología y ocupa un lugar distinguido al lado de hombres de ciencia que han contribuido al triunfo de la razón y la inteligencia, aunque es muy probable, que debido a los enormes prejuicios de la época, él haya desviado la atención de la osadía de su enorme curiosidad, atribuyéndole a un estudiante la audacia de ver el semen bajo el microscopio.


Esto es, que dadas las circunstancias, es muy probable que Leeuwenhoek haya sido el único responsable de dicho descubrimiento, es decir, el auténtico padre---literalmente---, de sus propios espermatozoides.

martes, 5 de julio de 2016

La más grande hazaña bélica del orgullo gay

Sucedió en la Grecia antigua.

Entonces no existía el Estado Griego, sino ciudades rivales que hacían del arte de la guerra el deporte nacional como Atenas, Tebas y Esparta.

Aunque todos contaban con ejércitos, nadie superaba en tamaño y buena fama a los poderosos soldados espartanos.

Por eso, cuando Esparta, en alianza con Persia, invadió Beocia, territorio de Tebas, se generó una reacción que tras un golpe de estado llevó a la cabeza de Tebas a uno de sus principales líderes, Pelópidas, a quien describen como joven y patriota.

El nuevo jefe Pelópidas, apenas asumió el cargo, declaró la guerra “Santa” contra Esparta y nombró como general de la milicia tebana a su pareja homosexual Epaminondas.

La información que existe sobre Epaminondas refiere a un hombre joven y disciplinado, casi un asceta, que tenía muchas habilidades como estratega de guerra. Tal vez por ese motivo, en su ejército que sumó seis mil hombres, incorporó una partida de 300 homosexuales, que eran parejas.

Especialistas de la historia antigua de Grecia coinciden en señalar que la homosexualidad en esos tiempos en la sociedad griega era como una pose intelectual---sin amaneramientos ni estridencias, no afeminados ni travestis---, por lo que era de lo más normal que un hombre se enamorara de una mujer o de un hombre, o de ambos, sin causar la más mínima contrariedad social.

Como sea, el objeto de formar un grupo de guerreros homosexuales, iba más allá de la intención de brindarle un día de campo a la comunidad gay, como quedaría demostrado en una de las batallas en que ellos participaron y que vendría a modificar el modelo de combate en el mundo griego antiguo.

Hasta entonces, el poderoso ejército Espartano, formado por más de diez mil bravos y experimentados combatientes, mantenía una concentración que atacaba directamente el centro de la formación militar contraria, acabando en un dos por tres con el enemigo. Epaminondas, que estudiaba pacientemente este modelo ideó la forma de atacar a los espartanos por los lados, ubicando por el flanco derecho al grupo de las 150 parejas de soldados homosexuales.

El encuentro fue en Leuctra y no es difícil imaginar que el experimentado y triunfante ejército espartano subestimó a unos retadores sin una trayectoria militar sólida y cuyo número de combatientes apenas si alcanzaba la mitad del número de los efectivos espartanos.

Acaso, los generales espartanos habrían imaginado que sería como una práctica de rutina, que vencerían rápidamente al enemigo y que continuaría el avance de su intentona hegemónica.
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Pero ya en pleno combate, cuando la avanzada espartana sumió su poderoso frente al centro de la formación enemiga, que penetró con escasa resistencia, se dieron cuenta muy tardíamente que habían sido abrazados por las poderosas tenazas del ejército tebano.En el flanco derecho, los 300 homosexuales atacaban al enemigo como si fuera la primera y última batalla en su vida, cada uno de ellos era responsable de la seguridad del otro, de su pareja sentimental y militar, y bajo las arengas, el entrenamiento y el adoctrinamiento de Epaminondas, aquello fue un verdadero infierno para los espartanos a los que la burocrática práctica del ataque frontal había mostrado su talón de Aquiles y su decadencia.

Fue una batalla sanguinaria como parte de lo que Pelópidas había denominado la “Guerra Santa” y en congruencia con esa estrategia, Epaminondas, denominó a sus huestes como el “Ejército   Sagrado”.

Pero la guerra puede ser todo, menos sagrada, y así lo mostraba la furia de la guerra por ambos lados, ante los gritos de terror que intimidaban al enemigo y se confundían con el golpe seco de las espadas contra los cascos y los escudos en medio de aquellas nubes de polvo, teñidas con el púrpura sangriento que emanaba como una lluvia en la que, en cada gota, escapaba la vida de los guerreros.

Contrario a su tradición, muchos espartanos heridos y lastimados en su orgullo hasta la médula, pelearon hasta el último suspiro, evidenciando su fracaso por el número de sus muertos dispersos en el campo de batalla, mientras el ejército tebano y especialmente los homosexuales, los perseguían con una furia desatada que solo colmaba el filo de las espadas al chocar con los huesos del enemigo.

Al caer la tarde, los últimos rayos del sol, irónicamente rojizos, alumbraron aquel paraje sembrado de cadáveres de espartanos, como una carnicería sin piedad, mientras los soldados tebanos alzaban en hombros a su general Epaminondas y festejaban con júbilo por haber vencido al ejército más poderoso de la época.

Como sucede con las novedades en la guerra, pronto el ejército de Epaminondas, con su avanzada de homosexuales construyó una fama que se extendió por otras batallas y otras conquistas, aunque el gran general falleció en la batalla de Emantinea, en el 362 a.C., en la que también venció.

Epaminondas pasó así a la historia, como un patriota y estratega que no sólo modificó las reglas del combate, sino también, como  un hombre que reconoció la valentía y la convicción de los homosexuales para la guerra, integrando, sin duda, el primer gran ejército de ese tipo en la historia, con muy honrosos resultados para la satisfacción y el orgullo gay.

(La información de partida para este artículo está en el extraordinario y ampliamente recomendado libro: “Historia de los Griegos” de Indro Montanelli, Plaza & Janes, Barcelona, 1983.)
 

viernes, 19 de junio de 2015

Infidelidad

Los amantes gozan el riesgo de hacer lo prohibido, sin reclamos, con sus mejores prendas y perfumes, a la manera de la estrella fugaz que surca el cielo y desaparece.

martes, 7 de abril de 2015

El tamaño sí importa

Ambas personas se peleaban entre ellos para ver quién lo tenía más grande, porque supuestamente se trataba de un asunto de poder, pero perdió Juan ante Rigoberto Ezequiel, porque su nombre apenas tenía cuatro letras, frente a las 17 del segundo, cuyo nombre era más largo.


martes, 31 de marzo de 2015

Equidad de género

Cansadas las princesas del reino por la inequidad en el acceso a los placeres mundanos por parte de los varones de la realeza, que tenían su respectivo harén decidieron ellas crear también su propia fuente de esclavos del placer, en beneficio de una mayor y justa equidad de género.

lunes, 23 de febrero de 2015

Copia fiel

Retando su propia habilidad para copiar fielmente, un día los chinos se propusieron el mayor desafìo de su existencia: copiar la geografìa, la arquitectura, la cultura, la religión y el lenguaje de un pueblo y lo hicieron con tan extraordinaria precisión, que no les importó perder su identidad y vivir como un pueblo ajeno, aunque bien copiado.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Mediocridad

--- Maestro, ¿qué es la mediocridad?
--- La mediocridad, por lo general, es la suma de la ignorancia y la mala fe.

martes, 10 de febrero de 2015

La Venus de Milo

La Venus de Milo es en realidad un maniquí sobreviviente de los lujosos centros comerciales de la Atlántida.

viernes, 9 de enero de 2015

Cinco cuentos cortos de García Márquez

Hay dos cosas interesantes:

Algunos artículos, reportajes y novelas de García Márquez tienen títulos que son un cuento corto en sí mismo, y que será tema otra colaboración.

Además de la gran capacidad de síntesis que tenía el buen Gabo para titular sus trabajos, en diversos escritos se encuentran cuentos cortos.

Aquí unos ejemplos tomados de "Textos Costeños", obra periodística, compilada por Jacques Gilard. Volumen II. Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1987.


  • Un día salía a hacer una diligencia urgente. Ya en la calle alguien me dijo: ¿A qué tanta prisa?" Volví a mirar y era yo mismo que ya venía de regreso.

  • A alguien se le ocurrió leer una novela de policía al revés, de la última página a la primera, y averiguó quién fue el asesino que descubrió la víctima que había asesinado a un detective.

  • De pronto se encuentra uno con el amigo que no veía hace mucho tiempo. "¿No te alegres de verme?", se le pregunta, "No", responde. "Alguien me dijo que habías muerto y ya me había acostumbrado a no alegrarme cuando te viera.

  • Usted camina tranquilamente por la calle cuando, a la vuelta de una esquina, se siente inmortal, vivo para siempre. Tal vez la persona que estaba soñando con usted se ha quedado muerta antes de despertar y lo ha dejado a usted sin que nadie lo sueñe; incondicionalmente vivo.

  • Un día el ventilador eléctrico empieza a girar al revés, de izquierda a derecha, y hace un calor sofocante. Abre uno la ventana y descubre que el vecino de enfrente está parado en cuatro patas, ladrando de frío.
***


jueves, 1 de enero de 2015

Un libro de cuentos cortos

Realmente hay mucha literatura.

Uno de los libros que hace una selección del género se llama El Libro de la Imaginación, compilado por Edmundo Valadés y que fue editado en 1976 y reimpreso en la Biblioteca Joven del Fondo de Cultura Económica en 1984.

Acá una selección al azar de narraciones que contiene este excelente libro:

El sueño de la Virgen

Cuando dijo "sí", tendida en el pasto, descubrió que soñaba; pero era demasiado tarde.



Tomas Arauz

¿Sería fantasma?

Al caer de la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
--Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
--Yo no --respondió el otro--. ¿Y usted?
--Yo sí --dijo el primero y desapareció.

George Loring Frost: Memorabilia

Exactitud

Permitid que os refiera la historia de los automovilistas en China. ¿No la conocéis acaso? El automóvil está en panne en un pueblecito chino; tiene un agujero en el depósito. Se descubre a un artesano que no puede reparar el depósito, pero que lo copiará en dos horas. Los automovilistas parten de nuevo con un depósito magnífico. En plena noche, nuevo panne. El chino había copiado también el agujero.

Jean Cocteau

Mala suerte

Chang Tzu nos habla de un hombre tenaz que, al cabo de tres ímprobos años, dominó el arte de matar dragones y que en el resto de sus días no dio con una sola oportunidad de ejercerlo.

Jorge Luis Borges

Diógenes y el calvo

El filósofo cínico Diógenes, insultado por un hombre calvo, le replicó:
--No he de ser yo quien recurra también al insulto, ¡Dios me libre de ello! Al contrario, haré el elogio de los cabellos que han abandonado un cráneo malvado y hueco.

Esopo

Don

Un hada le había concedido el don de abrir cualquier diccionario justamente en la página donde se hallaba la palabra buscada.

Julio Torri

miércoles, 10 de diciembre de 2014

Vejez

Hace 1 minuto
--Maestro, ¿en qué momento empieza la vejez? --La vejez empieza en el momento en que te conformes con cualquier cosa.

martes, 2 de diciembre de 2014

El mutuo deseo

La niña gritó a su mamá con todo su corazón: "¡Me voy a ir!" La mamá enojadísima, gritó con todo su corazón, "¡Pues, lárgate!". La niña se zafó del brazo de su mamá, justo cuando pasaba al lado un enorme camión de carga. Y la niña se fue.

martes, 18 de noviembre de 2014

EL DIABLO MURIÓ EN SALINA CRUZ


Llegó a Salina Cruz en un buque camaronero de Sinaloa.

De unos cuarenta y cinco años, alto como de dos metros y fornido. De tez blanca, cabeza cuadrada, nariz aguileña, bigote de alacrán y enorme y ancho mentón.

Vestía un pantalón de mezclilla, botas de cuero y camiseta de color claro, portando un enorme puñal en el cinturón.

Le decían "El Diablo" porque ningún nombre podía describir mejor su comportamiento irascible, agresivo, irracional y asesino.

Entraba a los restaurantes y si no le daban de comer gratis causaba destrozos y golpeaba a los meseros. 

Robaba lo que le gustaba y posteriormente lo destruía con saña. Las mujeres le temían y huían ya que tenía fama de abusador sexual.

Hasta la policía le tenía miedo, por eso no lo detenían, y solamente deseaban que algún día regresara por donde llegó. Pero el Diablo no tenía la intención de irse. En ningún lugar le habría resultado tanto respeto su ferocidad como en Salina Cruz.

Los crímenes que cometía eran celosamente callados por la población y por la policía.

El Diablo escogió la enorme cantina principal de Salina Cruz como su despacho personal y aquel que osara sentarse en su mesa favorita, ubicada estratégicamente en el mejor lugar dentro de esa cantina,  generalmente acaba apuñalado, por lo que esa mesa era respetada por todos los salinacrucenses.

Llegó un día a Salina Cruz un pasante de medicina para realizar sus prácticas profesionales y pareciéndole agradable la mesa vacía bien ubicada de la enorme cantina, tomó asiento y solicitó una cerveza bien fría.

Todo mundo le sugirió que no ocupara esa mesa, pero nadie le decía el por qué.

Tal vez porque el rostro de aquel pasante de medicina parecía angelical y probablemente el Diablo no lo tocaría, o tal vez porque emanaba de ese rostro una determinación que parecía por lo menos igual a la del Diablo.

En cierta forma, el Diablo tenía en la mirada a la muerte, pero un estudiante de medicina sabe que la muerte le resultará sólo una natural compañera de su profesión.

Sin embargo, aquel joven estudiante de medicina no atendió ni comprendió las invitaciones para dejar esa mesa y empezó a beberse la fría cerveza en medio de la mirada curiosa y atenta de todos los parroquianos, porque ese momento era la hora en que llegaba el Diablo para sentarse precisamente en ese espacio, en su mesa favorita.

Efectivamente, el Diablo entró pateando las sillas y sorprendido notó que su mesa favorita estaba ocupada por el hombre de blanco.

Lo miró en franco desafío, pero el joven practicante de medicina ni se inmutó.

Un silencio helado reinaba en la cantina, esperando que el Diablo cometiera uno de sus nuevos crímenes. Pero el Diablo oteaba desconcertado, había algo en los ojos de ese estudiante de medicina que no cuadraba con sus víctimas, de modo que derribó la mesa con furia, haciendo caer la botella de cerveza que se partió en el piso en mil pedazos y tomando por el cuello de la bata blanca a aquel joven le gritó en la cara:

--"¡Hijo de tu tal por cual! ¿Qué haces en mi mesa favorita? ¡Qué haces en mi mesa favorita!”

El médico abría los ojos sorprendidos, pues hasta ese momento comprendió que esa mesa le pertenecía a un loco, mientras el Diablo, escupiéndole el rostro lo tiró con fuerza al piso y empuñando su enorme puñal, amenazante hizo un giro al aire como si partiera en dos a alguien.

Tiró las mesas que estaban cerca y brindándole un fuerte puntapié en el brazo al médico que se incorporaba le gritó: “¡Lárgate o te mato, no quiero volverte a ver nunca! ¡Nunca vuelvas a entrar a esta cantina porque te mato, ¿lo oíste bien?, te mato, hijo de tu tal por cual!”

El médico salió desconcertado de la cantina, mientras que, rápidamente, los meseros levantaban la mesa y la silla del Diablo y le ponían una botella de tequila, limones y botanas.

La gente respiró tranquila y todos hicieron como si no hubiera pasado nada. Todos juraban que esa era la última visita del médico a esa cantina.

Al día siguiente, como a la misma hora, ingresó a la cantina el mismo estudiante de medicina, todo vestido impecablemente de blanco, ante la mirada atónita de los parroquianos, ocupó la misma mesa del día anterior y pidió que le sirvieran una cerveza.

Un murmullo general invadió el lugar, incluso, varias personas salieron para regresar con mucho más gente. Parecía que todo Salina Cruz se había dado cita en esa cantina, que se había convertido en un inusitado auditorio de curiosos, esperando presenciar el nuevo e irremediable crimen del Diablo.

No tuvieron que esperar mucho, cuando el Diablo entró pateando las mesas y empujando a los curiosos que le obstruían el paso. Se detuvo en seco mirando a la misma persona vestida de blanco sentado nuevamente en su mesa favorita, rápidamente empuñó su filoso puñal, que brilló como un rayo por los aires, y con los ojos desorbitados y el rostro rojo de ira se lanzó sobre el impávido y solitario pasante de medicina.

Justo cuando se echó sobre el aspirante a galeno, se escuchó el seco sonido de un disparo de pistola.

Momentáneamente los dos cuerpos quedaron congelados frente a frente. El diablo con el rostro lleno de ira y de sorpresa y con el puñal amenazante. El médico, sentado, esperando el golpe fatal.

De pronto, se dibujó una mancha de sangre que iba creciendo sobre la camiseta del Diablo, que éste intentaba detener con su mano izquierda y mirando con sorpresa al médico, cayó pesadamente al piso, mientras sus ojos se ponían en blanco y sus piernas registraban un involuntario temblor.

Entre los asistentes se escuchó una voz de mujer que gritó por inercia: “¡Llamen a un doctor!”, pero el único doctor que había en el lugar, contemplaba con atención las últimas reacciones del Diablo, mientras ocultaba entre su impecable bata blanca, una pistola automática calibre 38 súper.

La policía llegó de inmediato y no pudieron evitar una sonrisa de satisfacción cuando vieron al Diablo tirado en el piso en medio de un enorme charco de sangre.

Como es de rigor, el comandante preguntó a todos en voz alta, “¿Alguien me puede decir qué pasó aquí?”

Pero la educada población de Salina Cruz no dijo nada y todos retomaron sus mesas como si se tratara de un día de fiesta.

El dueño de la cantina se acercó al comandante y le dijo, “No vimos nada, sólo la sombra de una persona desconocida que salió corriendo”.


El comandante se dirigió entonces al único doctor que tenía casi enfrente y le preguntó si el sujeto tendido en el piso tenía alguna salvación. Pero aquel joven pasante de medicina, movió la cabeza negando con resignación, mientras decía: "No tiene remedio, parece que le dieron un balazo que le perforó el corazón" y volteando su silla hacia su mesa, ordenó otra cerveza.

(Esta narración la publiqué originalmente en el blog "Oaxaca" www.jesusedgar.blogspot.mx La presente es una versión editada.)

martes, 4 de noviembre de 2014

La carreta de la muerte

Hay leyendas que muchas personas tienen la oportunidad de conocer, pero muy pocas han sobrevivido para contarlas.

Fue precisamente en el mes de noviembre cuando visité a "Bic' rab", el viejo raboverde, que conserva en su jardín uno de los mejores ejemplares de plantas endémicas de la región, la mayoría medicinales, y que a muy pocas personas les permite conocer.

Estuvimos platicando sobre muy diversos asuntos y  nos sorprendió la noche con un frío espectral, por lo que mi viejo amigo sacó de entre un antiguo baúl dos botellas de mezcal.

 Pasaba ya de la medianoche, me disponía a retirarme cuando del oscuro horizonte emergió el aullido creciente de los perros seguido de un sonido caversono que crecía gradualmente: "ric-rac-truc-trac".

Cuando Bic' rab lo escuchó se quedó congelado: "¿Lo escuchas?” me preguntó.

Efectivamente, sobre la calle de arena, junto al muro de adobe, por la parte de los carrizos que hacen de entrada principal, se escuchaba el maligno sonido que causaba un dolor de cabeza, como si a uno lo golpeara un martillo a cada horrible sonido "ric-rac-truc-trac".

Bic' rab con los ojos vidriosos por lágrimas de terror me apartó contra la pared y dijo: “¡Maldita sea! ¡Más que nunca,  alguien va a morir!” Se quedó mirando su cuerpo como buscando algo y luego me miró a mí. Yo que tenía el escalofrío a flor de piel levanté la mano y le dije, "No, no, no. Eso sí que no."

Avanzamos con cautela para ver qué producía aquel ruido, pero yo no ví nada. Bic' rab, en cambio, abría los ojos desmesuradamente, sudando en medio de aquel frío terrible, señalaba algo visible sólo para sus ojos.

----¿Dime Bic´, qué ves? le pregunté.

Y el viejo Bic´ hablaba con la voz entrecortada y temerosa, señalando hacia una figura invisible: "Allí, ¿que no lo miras?”.  Pero yo no veía nada, solo las sombras de la profundidad de la noche y el aullido incesante de los perros.

---Por favor, Bic`, insistí, ¿dime qué es, por qué estás asustado?

Y él me contestó: "Más que nunca, como le pasó a mi padre, ahora viene por mí. Más que nunca, es la carreta de la muerte. Toda ella está formada de huesos amarillentos y viejos. Sus ruedas están formadas de huesos amarrados con mecate. La va jalando un caballo negro y fuerte y la va conduciendo el carretero de la muerte. Ese hombre viejo cuyo rostro le tapa el sombrero y lleva una capa negra que cubre todo su cuerpo. El caballo tiene enormes ojos rojizos que parecen llamas de fuego. Y el carretero ahora viene por alguien…Más que nunca...”

----Bic´, háblale, pregúntale qué quiere, le dije con mucho temor.

----Shhhhhh. Cállate, nos va a descubrir. Anda buscando a alguien. Alguien que hoy va a morir.

----Por favor, Bic´, pregúntale quién.

Y de pronto, como si la figura fantasmal aquella nos hubiese escuchado, se oyó con toda claridad como alguien avanzaba hacia la puerta de carrizo, misma que se abrió, supongo yo, por efecto del viento, pero Bic´rab estaba francamente aterrorizado.

Noté que su calzón de manta estaba mojado. Lo que haya sido le provocó que se orinara en su propio pantalón. Tenía los pelos de punta y boquiabierto tenía la miraba extraviada y con los ojos sumamente desorbitados y trataba de evadir algo o alguien, que al parecer lo detenía y contra lo que luchaba desesperadamente, como peleando contra el aire.

Todo era ridículo, como una pantomima en la que el viejo Bic´ bailaba e intentaba zafarse de algo, pero el terror y la fuerza que ponía en esa lucha, lo hacían todo más bien, escalofriante.

Me ordenó a gritos que arrancara un poco de albahaca y que le echara mezcal y en medio de aquel espectáculo de locura yo le pasé tres ramos de albahaca empapados en mezcal, con los que él parecía defenderse como una espada contra un atacante imaginario.

Yo tenía la piel erizada por el terror, mientras un zumbido profundo me taladraba el cerebro, e incluso llegué a pensar que Bic´rab había enloquecido y junto con él yo.

El espectáculo aquel se prolongaba eternamente y me arrepentí de haber visitado al viejo Bic.

Incluso, llegué a pensar que aquello era una broma. Me daban ganas de reír y pensar que todo aquello era provocado por el exceso de mezcal, pero era inexplicable y sumamente tenebroso el ruido aquel, como un eco surgido de lo más profundo de las cavernas, que se repetía de nuevo "¡ric-rac-truc-trac!", mientras el viejo Bic´rab permanecía tirado entre las hierbas, todo lleno de sudor, todo orinado y con el corazón palpitante pareciendo que se le quería salir de la camisa, y el aullido de los perros aumentaba con mucha insistencia.

Bic´rab, en el piso, respiraba con dificultad.

Como pude lo cargué y nunca pensé que aquel hombre bajito de unos 80 años pesara tanto.

Arrastrándolo en el piso, lo dejé recostado en un petate en su corredor y de inmediato llamé a la policía municipal para que trajeran un médico.

La respuesta fue que no podían traer a ningún médico porque los del centro de salud trabajaban medio día y me dijeron que esperara a que amaneciera, no faltaba mucho, era de madrugada.

Grité un par de groserías a los que me contestaron y estaba a punto de salir a la calle en busca de ayuda cuando Bic´rab se incorporó exhausto y me ordenó con la voz entrecortada: "No te vayas, quédate aquí, conmigo." 

Me recosté a su lado con alivio porque estaba vivo.

Entonces noté que mi pantalón también estaba mojado. En algún momento me mojé sin darme cuenta. Enseguida me quedé profundamente dormido y tuve terribles pesadillas de las que tampoco Bic`rab me pudo despertar porque también el sueño y el cansancio lo habían vencido.

No supimos cuanto tiempo estuvimos durmiendo, cuando una voz de mujer nos despertó y ya el sol empezaba a levantarse en el horizonte.

La voz de la mujer cada vez se hacía más fuerte con una letanía bien sólida de groserías:

"¡Chingao, chimpaimul, borrachos desgraciados, miren nomás cómo acabaron, debería darles vergüenza, destrozaron la puerta y dañaron varios surcos de plantas. No tienen remedio..."

Era la hermana de Bic`rab, de unos setenta años, que venía a dejarle el desayuno en una canasta de carrizo.

El olor a pan caliente, el humo incesante que despedía el jarro con chocolate y la jarra del atole me hicieron olvidar todo lo pasado.

Desayunamos en silencio, estábamos hambrientos. Bic` rab me miró con complicidad y me dijo discretamente: "Esta vez estuvo cerca. Cuando venga el carretero de la muerte tienes que espantarlo con albahaca mojada en mezcal. Venía por mí pero lo mandé derechito a buscar a su madre."

Nos almorzamos unas tortillas recién salidas del comal con un plato de frijoles de olla con chille verde y cebolla picada, con sabor a gloria.

Una vez que nos atendió, la hermana de Bic´rab intentaba corregir los surcos de las plantas maltratadas y levantando un pedazo de hueso amarillo de entre las plantas, dijo: “¿Qué hace aquí este pedazo de hueso viejo que parece de humano?”

Bic´rab y yo nos miramos con sorpresa, levantamos los hombros en señal de “no sé nada”, sonreímos y continuamos disfrutando de ese maravillo plato de frijoles. 

(Esta leyenda la publiqué originalmente en el blog www.san-antonino.blogspot.com, la presento aquí editada como un material de divulgación literaria.)

lunes, 13 de octubre de 2014

La muerte del amo

Al tercer día, en velo, la jauría hambrienta de perros determinó que el amo era comestible y se procedió en consecuencia.

jueves, 2 de octubre de 2014

La Sociedad de los Poetas Muertos

Los miembros de la Sociedad de los Poetas Muertos le rendían honor a su nombre: improductivos y sin creatividad.

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Vanidad

Cuando la bella y no menos vanidosa festejada terminó de arreglarse, la fiesta ya había llegado a su fin.

martes, 2 de septiembre de 2014

El mejor amigo del hombre

Adoptaba decenas de perros callejeros que un día, mientras dormía, se lo comieron en sangriento festín.

jueves, 28 de agosto de 2014

Vida extraterrestre

En lo más profundo del océano, un pez abismal le decía a otro: "Es ridículo pensar que pudiera haber vida fuera de aquí".

lunes, 25 de agosto de 2014

Celosa

La celosa mujer le dijo: "Tu corazón me pertenece." Y abriéndole el pecho extrajo un sangriento, caliente y palpitante corazón.

viernes, 22 de agosto de 2014

miércoles, 20 de agosto de 2014

El celular

Cuando la fría mano le entregó el teléfono celular, aquel lo volvió a tirar con miedo. No había nadie más en esa oscura habitación.

martes, 19 de agosto de 2014

Dios no se equivoca

La guerra religiosa comenzó cuando un bando detectó que el mensaje escrito por el Dios contrario, tenía faltas de ortografía.

domingo, 17 de agosto de 2014

La buena suerte

El asesino profesional avanzó apuntando el arma a su víctima y a punto de tirar resbaló, desnucándose instantáneamente.

viernes, 15 de agosto de 2014

martes, 12 de agosto de 2014

El galán

Era muy guapo y literalmente las traía muertas, pero a ninguna le hacia caso; su orgullo era tan grande como su homosexualidad

viernes, 8 de agosto de 2014

El caballero y la feminista

Cuando la feminista lo agredió por abrirle la puerta, el taxista dijo: Pues a ver cómo baja porque ésta sólo abre por afuera.

miércoles, 6 de agosto de 2014

El intruso

Cuando regresó a su casa miró a un hombre en su cama. Molesto quiso correrlo, pero descubrió que era su cuerpo que yacía muerto.

martes, 5 de agosto de 2014

Esculturas

El escultor era tan realista, que sus esculturas una vez concluidas, escapaban corriendo de su taller.

lunes, 4 de agosto de 2014

El Rey va desnudo, y la princesa también

La mayor hazaña del sastrecillo del Rey que iba desnudo, fue que su hermosa hija vistiera uno de sus imaginarios diseños.

miércoles, 30 de julio de 2014

El patito feo

El patito feo era arrogante y engreído, creyendo que sería un cisne negro. A diferencia del cuento, él sí era un pato feo.

martes, 29 de julio de 2014

El sacrificio

Justo cuando iban a sacarle el corazón a la hermosa doncella, un rayo mató al misógino cacique que ordenó el sacrificio.

sábado, 26 de julio de 2014

El olfato del líder

Por donde quiera que fuera el líder olía todo mal, su olfato nunca le fallaba; nunca nadie le dijo que el que olía mal era él.

viernes, 25 de julio de 2014

El Exorcista

En plena sesión, el exorcista se rió del diablo, con tanta gracia, que lo contagió y se fueron a la cantina a contar chistes.

jueves, 24 de julio de 2014

Final feliz


El sicario contratado para matarlo pidió un cigarro a su víctima, inició un diálogo y nació una amistad que duró toda la vida.